A pesar de la campaña que realizan las ONG que lucran con la tragedia de los pueblos, los derechos de Marruecos en el desierto van mucho más allá del conflictivo Sahara Occidental

Dicen que muchas veces entre la derecha y la izquierda sólo existe una comedia, y el mito compartido por ambas sober el Sahara Occidental es un ejemplo al respecto.

Quien conoce la historia del Àfrica sabe que la reivindicación marroquí sobre el Sáhara es absolutamente incontestable, y que este país estuvo en posesión de ese territorio por tanto tiempo que no puede existir una duda razonable al respecto. Nada más y nada menos que cinco dinastías reales marroquíes emergieron de lo que hoy se llama Sáhara Occidental, el gran sur saharaui. La primera de estas dinastías, por citar una, era la almorávide, que se extendía desde el valle del Senegal hasta el centro de España construyendo el imperio de las dos riberas, que era un imperio marroquí.

También existían realidades políticas y económicas. Todo el valle del río Senegal y el valle del río Níger estaban orientados y pendientes de Marruecos. En el siglo XVI, incluso Tombuctú era una ciudad marroquí, y el rezo en esa ciudad se proclamaba en nombre del sultán de Marruecos. El mismo Pasha con jurisdicción sobre Tombuctú era marroquí, y Mauritania misma era una dependencia de Marruecos, que investía sus emires.

Esta raigambre histórica marroquí creó un complejo de inferioridad en algunos estados como el de Argelia, que miran con envidia a Marruecos, un antiguo estado nación. Como referencia basta señalar que cuando Hugo Capeto era rey de Francia en el año 987, la monarquía marroquí ya tenía casi dos siglos de antigüedad. Este estratégico país del norte del Africa tuvo la mala fortuna de ser ampliamente amputado durante el período colonial, al este y el sur. Responsable de esta amputación fue en gran medida Francia, que le cercenó un gran territorio al este cuando creó Argelia, empujando al oeste las fronteras de Marruecos.

Sobre el punto, Mokhtar Ould Daddah, en “Mauritania contra olas y mareas” consigna el acierto del general francés Charles de Gaulle cuando insistió en la importancia que la República Islámica de Mauritania salve sus diferencias con Marruecos. Al tiempo de especificar que Francia mantenía su compromiso de defender la integridad del territorio de Mauritania, recuerda que De Gaulle le expresó: “Francia se sentiría muy incómoda si tuviera que luchar contra Marruecos si este país decidiera invadir Mauritania. Esta posibilidad es muy previsible porque Marruecos restituirá Tindouf a su administración luego del fin inminente de la guerra argelina. En primera instancia, porque tanto la región como la ciudad son marroquíes y han sido cedidas a Argelia por Francia, la cual considera que un retorno a un reinado jerifano sería una situación obvia. En segunda instancia, existe un acuerdo entre Marruecos y el PGAR para realizar una corrección a los límites entre ambos países luego de la independencia argelina. Tal corrección incluirá probablemente Tindouf dentro del territorio marroquí.”

El mismo naturalista y explorador francés Théodore André Monod había consignado que no le quedaba duda alguna de que Tindouf era por arquitectura, indumentaria de sus habitantes y cultura, un poblado netamente marroquí. “En Tindouf has llegado al Ksar(castillo) marroquí más sureño, no hay duda de ello” escribió.

Sin embargo, Tinfouf fue anexada en 1934 por la administración francesa de Argelia, y luego de la independencia los argelinos simplemente no respetaron un acuerdo del año 1961 firmado entre el rey de marruecos Hassan II y Ferhat Abbas, entonces presidente del gobierno provisional de la república de Argelia. En ese tratado se establecía claramente que respetar los límites del Sahara heredados por Argelia de la época colonial no pueden constituir una obligación de Marruecos.

En realidad, es absurdo que los límites coloniales impuestos por los europeos tengan que ser respetados por países independientes, como es absurdo luchar por la independencia de un territorio y tener que ser autorizados por el gobierno argelino para recibir extranjeros, como sucede con los saharauis.

Al sur Marruecos también sufrió una amplia amputación a manos de España, dando origen a una entidad que hoy muchos llaman Sáhara Occidental.

Las raíces de varias dinastías de reyes marroquíes fueron así cortadas por esta ocupación española, que estableció en conjunto con la ocupación francesa unas fronteras artificiales, inventadas por los conquistadores europeos. La disputa con Argelia estaba cantada, dado que este país se había adjudicado el este de Marruecos hasta la región de Colomb Beshar (Béchar), que siempre había estado en territorio marroquí, al igual que Tinduf. Marruecos logró recuperar, sin embargo, la región sur de su territorio –el “Sahara Occidental”- que en medio de dudas, España buscaba independizar para conservar su influencia en África, desde siempre ligada a sentimientos nacionalistas del ejército español. Fue entonces que el rey Hasan II de Marruecos se dirigió a la Corte Internacional de Justicia, en respuesta a la pretensión española de crear una ficticia entidad llamada Sáhara Occidental, para inventar al sur de Marruecos un estado tan artificial como Argelia, creada por Francia. Para sobrevivir, el estado “saharaui” tendría que contar con apoyo de Madrid, y se convertiría en un estado frágil, inestable y totalmente dependiente de España. La posta intervencionista sería tomada por Argelia, que siempre padeció un complejo de inferioridad con respecto a Marruecos, sobre todo por su carencia de raigambre histórica para justificar su propia existencia como estado-nación. Aunque Túnez y Marruecos siempre existieron, cuando Francia llegó a lo que hoy es Argelia este país era una dependencia turca, totalmente disociada, y no existía un estado argelino aunque hubiera un reino de Tremecén y existieran otras entidades.

Dijo el poeta italiano de origen germano Aruto Graf que la locura y la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra. Podría decirse lo mismo de quienes dicen luchar por su independencia participando del montaje argelino de los saharaui, aunque solo sean ONG que invocan causas altruistas para embolsar ayuda internacional. 






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